Febrero 11, 2003
La Nave
“...la fuerza aerospacial de Cocacolandia recluta jóvenes de entre 18 y 30 años para formar parte de lo que será el primer viaje hacia el mundo perfecto”, escuchó Jorge en la televisión mientras se afeitaba y ya no pudo seguir. Con toda la prestobarba en sus pómulos se paró extasiado frente el aparato y se juró que formaría parte de aquella insólita aventura. Había oído de viajes a la Luna, a Marte, a Berazategui, pero al mundo perfecto...nunca sintió nombrar un mundo perfecto.
En menos de media hora se encontró en una extensa fila en la base aerospacial y a medida que el tiempo transcurría notó gente que raudamente se marchaba expulsada con desprecio por el reclutador y otros, como un joven con un bastón blanco que ingresaban sin la más mínima pregunta.
Llegado él frente a ese reclutador, un hombre calvo y gordo con una barba parecida a la de Brutus, aquel marinero que le quitaba Olivia a Popeye, recibió la primer pregunta salida de un cavernario vozarrón:
- Usted que defecto tiene?
- ¿Defecto?- contestó asombrado Jorge
- Si, o sino méritos, ¿qué ha descubierto? ¿Qué aportes hizo a la humanidad?- indagó el gordo enojado
- Eh....bueno, aportes, fui boy scouts de la parroquia de mi barrio, y...y defectos, no he ido a misa todos los domingos y encima tengo un ojo bizco
- Nada más, pase hombre y no me haga renegar mas- sentenció el reclutador.
Ya adentro Jorge descubrió que aquel viaje de la fuerza aerospacial intentaba mostrar a un planeta donde había hombres que podían ser mujeres, donde no existían el odio y los rencores, cómo era el planeta tierra.
Comenzaron las tareas de reclutamiento y pronto Jorge pidió permiso para ir al baño. Parado frente al mingitorio dos hombres quisieron asaltarlo, un ciego se lo llevó por delante y hasta le pareció ver la sombra de un dictador latinoamericano. Vuelto del toilette sin dinero e intentando consultar acerca de los temas tratados en la instrucción encontró un sordomudo que dio una espalda por respuesta.
Jorge se encontraba totalmente perdido y quería regresar a su casa, pero siendo tan curioso como era, decidió permanecer tan pronto como comprendió que aquel era el viaje que mostraría lo malo del planeta tierra.
Por supuesto que el trayecto no fue lo que se dice una travesía normal: dos tipos se acuchillaron, el piloto casi aterriza en Neptuno por error, producto de los 14 escoceses que se tomó y un falso científico a la Newton casi le clava un flechazo al ciego quien tenía una manzana reposando en su cabeza.
El paseo duró algo así como 10 días de los cuales Jorge pasó casi 3 sin comida, ya que las tabletas quedaron en poder de un ladrón de poca monta que las revendía al mejor postor o se las jugaba al póker.
Aterrizado en el mundo perfecto los invadió un sol incandescente, un cielo sin una mancha y una comitiva de bellos hombres y mujeres, altos y con sus rasgos perfectos, la piel suave, los pies redondos, los ojos que emitían una luz nunca antes vista.
Los primeros instantes del encuentro fueron de un silencio y un asombro absoluto tanto para los perfectos como para Jorge y su grupo. Tembloroso salió un sonido que permitió divisar algo como un “hola”, contestado rápidamente por una voz de locución y su “que tal?”. El encuentro se hizo amistoso, empezaron a intercambiar información, comidas, los perfectos probaron una disgustosa comida que los del planeta tierra definieron como Mc.Donalds, hasta que algunos de estos (principalmente aquel piloto beodo) empezaron a hablar fuerte, a discutir y a pelearse. El asombro alcanzó a los perfectos quienes en vez de asustarse, encontraron a los humanos como simpáticos seres y se rieron como nunca.
Se quedaron unos días en los que ocurrieron desde violaciones y robos hasta grandes amistades y Jorge le enseño a uno de los perfectos lo que era ese sentimiento totalmente desconocido para ellos: la melancolía. Primero le quiso explicar que estaba lejos de su casa y de sus cosas y le hizo un dibujo que representó sólo su torpeza manual, pero el perfecto no comprendía y giraba sus ojos de un lado a otro indicando desconcierto, hasta que tras varios intentos Jorge prefirió tomar el walkman que siempre llevaba en su pantalón y le hizo escuchar una música extraña que en su tiempo denominaron tango y el perfecto (del cual hemos olvidado el nombre) solo miró el horizonte y se le cayeron dos lágrimas. Extasiado empezó a descubrir otras sensaciones nuevas, percibió el miedo y el odio cuando lo atacaron los ladrones del planeta tierra y hasta se sintió angustiado cuando Jorge y su grupo se fueron.
Comprendió que el mundo perfecto no era tan divertido siendo perfecto, aún cuando hoy a veces sufra cuando lee poesía o sienta culpas por las cosas que hace mal (porque ahora las hace).
Y cuentan que allí también ahora hay un hombre que se dejó crecer la barba y fuma pipa y que se ha comprado un sillón donde la gente se acuesta a contarle sus problemas.
Posted by mariano_wiszniacki at Febrero 11, 2003 03:15 AM
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